
Más allá de las excusas!
“Las excusas son como los ombligos: todos tenemos uno.” Todos, en algún momento, hemos presentado una excusa para evitar responsabilidades, justificar una falla o posponer

“Las excusas son como los ombligos: todos tenemos uno.” Todos, en algún momento, hemos presentado una excusa para evitar responsabilidades, justificar una falla o posponer

Reflexión basada en el libro de Daniel, capítulo 6.

¿Qué quieres que haga? Hoy me sentí como hacía mucho que no me sentía: sin rumbo. Agradezco que tu amor, tu gracia y tu misericordia

La realidad de la Trinidad de Dios lo presenta como un solo ser expreso en tres partes, El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo, no tres características, no tres formas, sino tres personas que forman un Dios.

El cuerpo está compuesto por muchos miembros y cada uno de estos realiza una actividad importante para el buen funcionamiento del mismo, pero también puede ser usado para el mal y es ahí donde pondremos en funcionamiento el dominio propio, cuando decidimos hacer las cosas correctamente aún cuando sentimos el impulso o el deseo de hacer lo incorrecto.

Queremos que estés consciente de la importancia que tiene la amistad, y de por qué debemos escoger sabiamente quienes son nuestros amigos, pero aun más allá, quisiéramos que tus amistades tengan un propósito especial.

”La mejor manera de comenzar a pensar como mayordomos es reconocer que usted no es el dueño de nada. Dios es el dueño de todo y le ha confiado recursos, tiempo, talento y personas para que usted administre. Como su gerente, su papel es ser fiel a sus propósitos. Independientemente de si tiene mucho o poco, debe tratar de permitir que Dios tenga control sobre sus decisiones financieras.”

¿Sabías sobre la importancia del rol que cumplen las abejas en el ecosistema? ¿Te imaginas qué sucedería si dicho animalito no ejerce su rol? “Más

¿Sabías qué somos un reflejo?, sí, así es, somos un reflejo de la cultura, las creencias, la familia e incluso del entorno. Reflejamos lo que vemos y lo que escuchamos, lo que nos han enseñado, pues actuamos por lo que sabemos, por lo que aprendemos, sí, somos un reflejo.

A veces es necesario que Dios mueva nuestro mundo exterior y lo ponga pies arriba para que podamos cuidar el mundo interior, ese interior que nadie ve, ese espíritu que debemos alimentar día y noche y que en ocasiones lo descuidamos por tantos afanes.